|

Desde 1920,
gracias al auge petrolero, Barrancabermeja se convirtió en la
esperanzas de muchos hombres que llegaron a ella en busca de
oportunidades, al pequeño caserío de pescadores, que despertaba de
una tranquilidad de más de 4 siglos, el petróleo le dio la
importancia nacional y el atractivo especial para miles de jóvenes
de otras regiones del país, que estaban dispuestos a emprender
aventuras de epopeya.
Atraídos
por la fiebre del oro negro, llegaron al puerto un número importante
de antioqueños, santandereanos, vallunos y costeños, que se
emplearon en las empresas gringas o iniciaron sus propios negocios.
Muchos de los que llegaron provenían de la zona del río Sinú y las
sabanas de Bolívar y Sucre, los que eran recibidos con beneplácito
por las compañías petroleras, pues demostraban ser hombres fuertes y
acostumbrados a un clima adverso.
La mayoría de los
provenientes de esta región del país llegaron a través del río
Magdalena en lanchas o barcos a vapor, los que acostumbraban ha
hacer mas ameno las largas hora de viaje con la compañía
de agrupaciones musicales, especialmente de una banda pelayera,
por esta razón así cono Cienaga de oro, San Marcos, San Pelayo,
entre otras poblaciones se disputa la cuna del porro, los
Barranqueños también debemos reclamarla, pues este legado nos llegó
rápidamente y desde entones en Barrancabermeja se escucha y baila el
porro.
Hoy en
Barrancabermeja esa mezcla de culturas se percibe por todas partes.
No hay una calle, un barrio o un sector, que no muestre la
influencia de quienes llegaron para quedarse.
En el rostro de
cada Barranqueño hay una huella indeleble de aquellos personajes que
arribaron en tren, en barco o a loma de mula.
Pero fueron los
costeños, con su carisma, alegría y jolgorio, quienes más influyeron
en la forma de ser de los Barranqueños. Los habitantes de
Barrancabermeja son alegres, entusiastas y fiesteros. Disfrutan de
la Música de tamboras, las danzas, la cumbia y el porro.
La música de
bandas, tan arraigada en la sabana de los departamentos de Bolívar,
Sucre y Córdoba, nunca faltan en las actividades culturales y
sociales de la ciudad.
A finales de la
década de los 80, un grupo de amigos, encabezados por Edgar Arturo
Esparragoza, Hernán Ricaurte López, Diro Cesar Gonzáles, Ramón
Padilla Fernández ente otros, se reunieron para planear un festival,
que en poco tiempo se convirtió en realidad. De esta forma nace el
Festival Nacional de Bandas Folclóricas en el año de 1990 logrando
llamar la atención de las bandas de la región de Bolívar, Sucre y
Córdoba, quienes arribaron al puerto petrolero mostrando lo mejor de
su arte musical.
En
la actualidad el Certamen cuenta con el Aval del Ministerio de
Cultura, La Gobernación de Santander, el Municipio de
Barrancabermeja y la Federación Nacional de Festivales de Bandas. Es
el primer certamen Artístico Cultural de la Ciudad en obtener el
reconocimiento de los tres niveles del Estado Colombiano: Acuerdo
086 de 1997 del Concejo Municipal de Barrancabermeja
institucionalizándolo como el evento central de las fiestas de
aniversario de la Ciudad; Ordenanza 007 de 2002 de la Asamblea
departamental de Santander, declarándolo Patrimonio Cultural de los
Santandereanos y recientemente la Ley 1007 del 23 de enero de 2006
el Congreso de la Republica y el Gobierno Nacional lo declaran
Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación.
Estos meritos
hacen que el Festival Nacional de Bandas de Barrancabermeja, se
convierta en un espacio de encuentro para que bandas de la costa
norte y el interior del país intercambien ritmos del folclor
nacional, aprovechando la posición geográfica de la ciudad que es el
punto mas equidistante entre estas las dos regiones.
El concurso se
vive intensamente en todos los rincones de Barrancabermeja y poco a
poco se ha convertido en atractivo nacional. Las notas musicales de
los clarinete, bombardinos, trompetas, trombones, Bombos, redoblante
y platillos se dispersa por doquier en una algarabía que dura hasta
la madrugada. Es una celebración que no discrimina a nadie, que
atrapa y obliga a vivirla y a gritar al ritmo de la melodía.
El festival
Nacional de Bandas se ha convertido en un verdadero derroche de
alegría y fraternidad. Alrededor del miles de personas se reúnen
para escuchar la música que solo evoca el enamoramiento, la
conversación y el dialogo.

http://www.festivalnacionaldebandas.com |