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EL SEMENTAL
Una
vez superadas la tienta en la plaza y las primeras pruebas de selección,
se tiene que conseguir que el semental «ligue» con la vacada de la
ganadería. Un toro semental en potencia es un eral de poco más de 300
kilos en vivo. A principios del mes de marzo pasta y come a discreción
en un pequeño cercado. Ya ha sido tentado entre los meses de diciembre y
febrero, y ha superado el difícil conjunto de pruebas para demostrar las
condiciones de genealogía, tipo y bravura necesarias y exigidas.
Ahora, separado de sus hermanos de carnada, lleva una vida placentera y
de holganza, engordando y curándose de los puyazos que recibió durante
la tienta. En cualquier cercado de la dehesa le esperan una veintena de
hembras de todas las edades, tipos y notas, dispuestas para recibir al
reciente «toro padre» o semental incorporado a la ganadería.
Cubrición de las vacas
Una vez que el novillo está dentro del cercado con las vacas, su
instinto sexual se despierta de forma clara y contundente. Las husmea
constantemente para advertir el momento en el que éstas se encuentran
«toriondas» o altas, dispuestas para la cubrición. Sin dejar un solo
instante a la hembra durante veinticuatro horas, el novillo cubre
repetidas veces a la vaca en los momentos oportunos. Después la abandona
y repite la operación con el resto de las hembras.
Hacia mediados de agosto, coincidiendo con los mayores calores del
estío, el toro es separado de las vacas y trasladado a otro cercado con
los demás sementales. El toro tiene en esa época algunos kilos de menos
y algún varetazo de más, producido por alguna hembra recelosa en los
primeros momentos de la cubrición. Los años siguientes,
desde enero hasta agosto, el toro semental volverá a ser introducido en
el cercado de las vacas.

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