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EL PARTO
El
parto de la vaca brava es la primera demostración del especial
comportamiento que diferencia a las reses bravas de sus congéneres
vacunos de otras razas.
Tras
nueve meses de gestación, o preñez, la vaca madre completa su ciclo y,
dependiendo de las lunas, se apresta a parir. Situándonos en el mes de
enero, una vaca que fue cubierta a principios de abril y que se quedó
preñada en el primer celo, se pone de parto. Unos días antes se
encuentra incómoda, come poco y hace vida aparte de la tropa de madres.
La vulva o vagina se hincha, al mismo tiempo que los «vacíos» o ijares
se hunden, desplazándose el abultado vientre hacia atrás. Estos síntomas
son inequívocos de que la vaca va a parir muy pronto. Esa tarde de enero
la vaca se aparta de la manada, buscando sitios resguardados,
generalmente debajo de una encina o junto a las matas bajas. Si es una
vaca vieja, con partos anteriores, la parición se lleva a cabo en muy
pocos minutos y, casi siempre, de píe.
Fases del Parto
Lo
primero en salir al exterior son las dos pezuñas de las manos delanteras
del becerro o becerra que va a nacer. A continuación, aparecen el hocico
y la cabeza. En este momento, después de un golpe o esfuerzo, la vaca ya
ha expulsado la mitad del becerro del seno materno. Normalmente, la
madre interrumpe durante algunos minutos sus esfuerzos en expulsar a su
cría, ya que la última parte del becerrillo que nace es lo más ancho de
su anatomía.
Para
este último paso del parto se requiere un mayor esfuerzo por parte de la
madre. Ésta toma aire, levanta el morro, se abre de patas traseras y
encorva el dorso. Con un último esfuerzo expulsa completamente al
becerro, que cae al suelo, envuelto entre «sangrujos» y sin que se
suelte aún el cordón umbilical por el que ha sido alimentado durante
nueve meses de gestación en el vientre de la madre.
Algunas
vacas se tumban para el parto, especialmente las más jóvenes o nuevas,
que tienen menos abierta la salida ósea para parir. Algunos vaqueros,
cuando se refieren a las vacas viejas y expertas, con partos fáciles y
rápidos, dicen de ellas que «cagan» los becerros. Una vez concluido el
parto, la vaca madre lame la envoltura que cubre al becerrillo, sin
importarle que la placenta todavía cuelgue de su vagina. Los restos de
la placenta se conocen con el nombre de «pares» o «madres», y a las dos
o tres horas de finalizar el parto son expulsados por la madre. En el
ganado bravo no existen casos de partos distróficos, ni se conoce ningún
caso de vaca que haya muerto en el parto. Tampoco es habitual que lo
haga bajo un cobertizo. Si busca algún resguardo, será siempre a campo
abierto, aguantando el frío de los días invernales, e incluso en las
noches más cerradas y frías.

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