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EL TORO EN EL CAMPO
Las fincas dedicadas a la cría de
ganado bravo suelen ser de secano o estar próximas a las marismas y
siempre con abundantes pastizales.
Se denominan dehesas y en ellas pastan,
en zonas distintas y diferenciadas de la misma, los animales que
componen la ganadería: los sementales, toros dedicados en exclusiva a la
monta y la
reproducción;
las vacas de vientre, dedicadas a la cría de bravo, cuyo conjunto
constituye la vacada; los recentales y los añojos, crías de distintas
edades, apartados o no de sus respectivas madres; y los toros de plaza o
de muerte, que conforman la torada. Los cabestros o bueyes, toros
castrados y domesticados, acompañan al ganado bravo y ayudan al personal
de la ganadería en las conducciones, encierros, apartados y
enchiqueramientos.
Del personal de la ganadería destaca el
mayoral, o jefe de todos los demás: vaqueros, novilleros, cabestreros,
pastores y zagales (mozos que ayudan al mayoral arreando las
caballerías).
Los vaqueros y novilleros se sirven
para realizar sus trabajos, que se realizan a caballo, de la garrocha,
una vara de unos tres metros de longitud, con una pequeña puya en su
extremo, útil para dirigir y manejar al ganado. Los ganaderos llevan un
registro genealógico en el que consta cada res con su fecha de
nacimiento, nombre de la vaca y el semental de que proceden, su nombre,
la pinta, el número, los datos del herradero y de la tienta y por
último, si es semental o vaca de vientre, su descendencia y si fue toro
de muerte, su comportamiento en la plaza.
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