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CARACTERÍSTICAS DEL TORO
Al
buscar el hombre en esta agrupación bovina una sola aptitud, la
acometividad, necesaria a los espectáculos taurinos, puede decirse que
abandonó todos los detalles plásticos y fenotípicos, sacrificándolos en
aras de una acción temperamental de bravura, punto neurálgico de la
raza.
Pasó
con esta raza, en el transcurso del tiempo, igual que con otras
agrupaciones de animales altamente especializados. En la raza de lidia,
una condición ancestral puramente defensiva se convirtió, a fuerza de
herencia acumulativa y merced a procedimientos selectivos juiciosos y
control funcional severo, en franca acometividad y bravura ;
característica ésta que no es resultante de un acto de cobardía ; el
toro de lidia no es cobarde, sino al contrario noble e impetuoso ;
impetuosidad generadora de movimientos rápidos, ofensivos, y nobleza del
que, sabiéndose fuerte, no recurre a la violencia más que ante la
provocación reiterada.
El
toro de lidia presenta cabezas
acarneradas, rectas o
entrantes
y dirección de encornaduras, así mismo,
diferentes. Hay variaciones heterométricas que desvirtúan el ancestral hipométrico (talla pequeña y
poco peso) para llegar a la hipermetría (toros catedrales).
Igual
que con la plástica, ocurre con las coloraciones : pelajes claros del
toro ensabanado o albahio, capas berrendas, coloradas, cárdenas,
castañas y negras. De todas ornas, conceptuamos como prototipo de raza
el siguiente que, a no dudar, da el porcentaje más alto de toros de
casta.
Conformación recogida, en general, con peso vivo oscilante entre 500 a
600 Kgs., en los machos y 200 a 300 en las hembras. Cabeza pequeña, con
cara corta (braquiprosopia) ; perfil entrante y testuz invadido por
pelos rizosos ; ojos vivos y frente hundida ; encornaduras insertadas en
la misma línea de prolongación de la nuca en bastantes individuos, en
otros por delante de ella y dirigida hacia adelante y arriba, hasta
adquirir la forma de gancho.
Cuello
breve y potente. Tronco cilíndrico de costillares arqueados y de gran
profundidad. Línea dorso-lumbar recta o con ligera tendencia al combado,
como corresponde a los tipos de perfiles entrantes. Grupa recta y
amplia, con nacimiento de la cola en la misma línea de prolongación del
sacro ; la cola, así mismo, debe ser fina y extensa, encontrándose
revestida en su terminación de una mecha - mechón - de crines, que en
muchas ocasiones llegan al suelo.
Nalgas
redondeadas y extremidades de aplomos perfectos y gran finura de huesos.
La capa característica es la
negra zaina,
con igual coloración en las terminales de cuernos y pezuñas. Las mucosas
ennegrecidas.
Anotamos como acción hereditaria insistente su tendencia a la hipometría
y, así mismo, su marcada función sarcopoyética (formación de carne), con
rendimiento neto, en carne, superior en muchas ocasiones al 60 por 100.
Agradecimientos
por este material a:
Algo más sobre el Toro de Lidia
Armando González Crismatt
Médico Veterinario

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