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EMBARQUE Y DESEMBARQUE
Aunque el ganado de las corridas era conducido en la antigüedad desde la
dehesa o hacienda a la plaza mediante sucesivas operaciones que tenían como
protagonistas principales a los cabestros, en la actualidad, salvo
rarísima excepción, se realiza encajonando y desencajonando los toros.
Los cajones en los que se encierra una por una a cada res son lo
bastante angostos para que éstas no puedan moverse ni dañarse en su
interior y están provistos de trampas correderas
El embarque es la maniobra que permite, luego de aislados, meterlos en
los cajones y subirlos al camión de transporte. El desembarque es la
operación contraria, realizada por lo general en los corrales de la
plaza.
El
embarque
de la corrida es la pieza
final
para comenzar la faena.
El
embarque
de la corrida suele realizarse en las primeras horas de la
mañana, al amanecer, o en los últimos momentos del día, al anochecer.
Cuando llega
el momento, los toros son apartados, primero
en grupos más grandes y poco a poco
en otros más
pequeños hasta conseguir separarlos de uno en uno. Esta
operación se realiza en los corrales
anejos al embarcadero
para lo que se precisa de la parada de cabestros y del personal de la
finca.
La composición de los corrales tiene una vista aérea en
forma de embudo.
El primer corral
por el que entran los
toros es el más espacioso, el siguiente más pequeño y así
hasta que los toros pasan a
espacios más reducidos.
Los cabestros toman las puertas antes que los toros consiguiendo
encelarlos para que
también pasen.
La persona
que desde arriba se encarga de abrir y cerrar las puertas,
habitualmente correderas,
corta los toros a medida que
pasan, tratando siempre de cerrarlas muy lentamente
para que no rematen y que,
por tanto, no corran riesgo de
lesionar sus defensas.
Cada toro
hace el mismo recorrido,
atravesando los
corrales cada vez más pequeños llegando
a ese famoso cuello de botella que constituye la rampa por la que suben
a la jaula del camión.
Previamente,
el
conductor del camión habrá aparcado el vehículo para que coincida la
jaula por la que va a entrar el toro con la
pasarela del embarcadero. En el techo del camión una persona se encarga
de levantar la trampilla, que suelta
violentamente cuando el toro entra en la jaula
correspondiente.
El camión se mueve adelante o atrás a medida que
se van embarcando los toros.

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