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EL
HERRADERO
Herrar es la operación mediante la que se procede a marcar y numerar
cada animal con el hierro de la ganadería y también a señalarle en las
orejas. Hierro y señal individualizan cada ganadería. El número, cada
uno de los animales de la misma.
El
hierro y la señal son marcas acostumbradas en las ganaderías desde
muchos años antes de que se conformaran las específicas de ganado bravo.
La numeración de los animales data, sin embargo, de mediados del siglo
XIX, en concreto cuando se formaron las ganaderías de bravo consideradas
fundacionales.
El reconocimiento y distinción de cada uno de los
animales es imprescindible no sólo para el destino propio de cada uno de
ellos, sino también para las labores de selección necesarias en cada
camada. Los hierros de los que se sirve el herrador son 20: dos con el
signo de la casa y los otros con los 10 dígitos repetidos, excepto el
seis y el nueve.
La operación se desarrolla, por lo general, en los corrales de la
dehesa. En uno de ellos esperan los becerros de un año de edad, y pasan
de uno en uno a otro en el que, sujetos contra el suelo por cuatro o
cinco hombres, pues tal es su fuerza, se procede a aplicarle el hierro
caliente, no al rojo. El de la marca en la parte externa y plana de la
nalga, denominada llana, y la del número se imponen en el costillar
derecho.
La señal es un corte o marca de distintas formas que se realiza en las
orejas. La maniobra se denomina fañar.


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