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La
Doma del Caballo
Para entender
el comportamiento de los caballos hay que partir de la base de que los
equinos son animales que eligen a su líder por la seguridad que le
proporciona. En cambio huyen del individuo que intenta dominarlo por la
fuerza.
El
sistema de doma tradicional tiene sus paralelismos con el pensamiento, (
no solo científico sino también psicológico), en el que el egocentrismo
nos lleva a ignorar la sencilla verdad y complicarnos la vida con
interpretaciones fantásticas que dan muchos problemas en la practica
real. Si en vez de considerar el caballo como un esclavo del ser humano
y preocuparnos de inventar complicadas técnicas para convencerle de
ello, lo estudiamos como a cualquier otro animal salvaje bien adaptado
en sus reacciones y percepciones naturales para conseguir una cierta
forma de vida ¿ no seria mejor para todos?
Durante
millones de años, el caballo siempre ha sido una presa para los
depredadores. Para conseguir su comida no necesita mas que
bajar la cabeza al suelo, no hay competición entre ellos (excepto entre
sementales para conseguir yeguas), los caballos se juntan en grupos por
seguridad, llevando una vida pacifica.
En cada grupo
hay una yegua, mayor y sabia, que la manada elige como líder siguiéndola
voluntariamente y coordinándose con ella. Este papel siempre corresponde
a una yegua y no a un semental, cuya función es proteger y vigilar. Los
seres humano, en cambio, somos depredadores, que nos juntábamos en
grupos para cazar, somos muy agresivos, competitivos y nos controlamos
poco, por eso tenemos que tener un sistema jerárquico de autoridad para
evitar matarnos los unos a los otros. A esto se le llama dominancia.
Los
individuos que no somos dominantes nos juntamos con los que si lo son,
pues ellos tienen el control de los recursos, incluso cuando nos mandan
hacer cosas que no nos apetecen mucho.
Cuando se
enfadan con nosotros nos sometemos acercándonos y pidiendo perdón. Este
comportamiento es tan básico en nosotros que tendemos a pensar que es
universal entre todos los animales, tratándolos de manera dominante para
que se sometan y obedezcan.
Funciona con
los perros, que también son depredadores, pero no es así con los
caballos. Si actuamos de esta manera, siempre se alejaran. Entonces,
algunos seres humanos utilizan métodos en donde ejercen la fuerza,
produciéndoles dolor y pánico, para hacerles entender quien es el que
manda. Y así de esta manera, algunos caballos, salvan su vida,
sometiéndose al castigo, pero por el resto de su vida seguirán
susurrando, no quiero estar junto a ti.
Entonces, si
realmente queremos a los caballos debemos abrir los ojos y ver la
realidad de sus comportamientos, la cual es mucho mas sencilla aunque
mas sutil.
Para los
caballos, que viven en grupos, coordinándose unos con otros moviéndose
unidos es una practica esencial para la supervivencia. Esta cualidad es
la que tenemos que utilizar para llegar a compenetrarnos de una forma
tan completa que nuestro caballo nos seguirá y ejecutara nuestros
pensamientos sin ordenes. Esto es fruto de la naturaleza misma del
caballo moverse en armonía y con seguridad junto a su líder (jinete),
esto se logra atrayéndolos con un liderazgo sabio y calmado para que
quieran coordinarse con nosotros. Esto es la Doma Natural.
Autor: Lucy Rees, etóloga galesa
Doma India
Los
Aborígenes de la tribus que Vivian en Argentina lograban una relación
con sus caballos con un método de doma relativamente sencilla. Basaban
todo su trabajo en avanzar de abajo. Invertían largas horas para lograr
que el animal les tomara confianza. Estos trabajos los hacían en
corrales de rama, de medianas dimensiones, se quedaba el indio con su
caballo seleccionado de la manada, totalmente arisco y con un caballo
manso. Ellos habían deducido que eran animales de tropilla (gregarios) y
sabían, por observación, la angustia que le causaba a los potros
separarlos de la manada. Sabían mucho del comportamiento del caballo y
lo utilizaban muy bien para domesticarlos.
Esa
proximidad más la presencia de ese manso, iba creando la confianza
(habituación) que se veía incrementada con el agua y la comida que el
indio le daba, la que causaba en el caballo un efecto muy positivo, ya
que le permitía asociar su presencia con su bienestar, generando,
precisamente, lo mas difícil de lograr y lo más positivo en la relación
hombre- caballo: la confianza.
Logrado este
objetivo, comenzaba a manosear, ya que sabían que lo más difícil de
vencer son la cosquilla y el temor.
Después de un
tiempo de aproximadamente una semana, se lograba una relación duradera:
cariño, respeto y lealtad mutua. Luego embozalaba y lo dejaba al potro
con ese bozal de lana trenzado y un cabestro de unos tres metros de
largo dos o tres días más, siempre manteniéndose próximos. El caballo,
al pisar de cabestro, se sujetaba solo y así iba aprendiendo solo, el
ejercicio de sujetar. Cuando lo pisaba con las patas y el cabestro le
quedaba fuera de las manos, se flexionaba, aprendía el ejercicio de
doblar.
De esta
manera, sin necesidad de montarlo, el caballo ya iba aprendiendo cosas,
que luego le servirían en su educación. Así, de esta manera, ya se
habían logrado cosas muy importantes:
* Su confianza
* Descosquillado total
* Comienzo del aprendizaje
El método
consiste en domar al caballo de acuerdo a su naturaleza, evitando
provocarle miedo y dolor, y ganándonos su confianza y lealtad.
Este método
nos proporciona, nociones claras de cómo tratar al caballo, y que,
cuando y como enseñarle, lo que queremos lograr.
El caballo
aprende por persuasión, y esta en nosotros, conocer su naturaleza,
comportamiento y psicología, para lograr persuadirlo, y enseñarle, un
sin fin de ejercicios, que harán de ese caballo, un animal apto para
cualquier disciplina.
En
la Doma India, no hace falta ser fuerte, ni tener un físico
privilegiado, lo que si se necesita, es conocer el caballo en
profundidad, y saber enseñarle, progresivamente, paso a paso, lo que
vamos a pedirle en el futuro (por ejemplo, que nos traslade, que salte,
que juegue al polo, que se quede quieto, etc.).
Es un método
no violento, por que no se castiga al caballo, no se lo palenquea, no se
lo tira de la boca, no se lo manea, ni se lo taquea.
El caballo
entiende de limites, y es la herramienta que utilizamos, para
disciplinarlo, y hacerle entender que es lo que esta permitido, y lo que
no esta permitido.
Autor:
Oscar Scarpati Schmid

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