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Plaza de toros Monumental de
Cartagena
La plaza de toros Cartagena de Indias, la actual monumental, fue
inaugurada el día 1º. de enero de 1974. Presidió la corrida el
presidente Misael Pastrana Borrero y en ella se dieron toros de Vistahermosa para los diestros Joselillo de Colombia (empresario y
pionero de la construcción de la plaza), Francisco Ruiz Miguel y Antonio
José Galán. Esta monumental, con todas las comodidades, magníficos
corrales, amplio patio de caballos y cuadrillas, en el mundo con doble
callejón, uno para invitados especiales, gente de prensa y radio, y otro
exclusivamente para toreros y cuadrillas. Alberto Borda Martelo,
novillero en su juventud y amante de la ciudad, llevó los destinos de la
plaza y organizó la Feria de Cartagena, en la que los mejores diestros,
como «El Niño de la Capea», José Mari Manzanares, Palomo Linares, José
Antonio Campuzano, Julio Robles, Pepe Cáceres, Jorge Herrera, «El Cali»,
«, El Puno» y Dámaso González han dejado lo mejor de su arte y sapiencia
torera. Aforo de
12.500 espectadores.
PLAZA DE SERREZUELA
La afición taurina en Cartagena es una de las más antiguas de Colombia y
según consta en las crónicas de la ciudad, para celebrar el acuerdo y
las paces entre su fundador don Pedro de Heredia y Julián Gutiérrez, un
español que había despojado de su hija a un poderoso cacique en la mitad
del siglo XVI, se organizó una novillada con gran regocijo popular.
Sin
embargo, Cartagena de Indias, dentro de su histórico recinto amurallado,
no tuvo una plaza como era debido hasta los finales del siglo XIX. En
1893, en la calle de la Serrezuela (actualmente se construyeron en el
lugar una serie de almacenes), el diestro español José González Torerín
dirigió los trabajos en madera según los mandatos específicos para la
construcción de esta clase de plazas.
En 1930 se inauguró esta hermosa plaza, construida con estructura de
madera y mampostería. Su interior está dividido en tres grandes cuerpos:
el primero cerrado, donde se encuentra la arena, el segundo donde se
inscriben las primeras gradas y el tercero rematado por una serie de
arcos con una cubierta inclinada hacia el interior. Para infortunio de
esta asombrosa obra en madera, en 1972 se construyó otra plaza y ésta
fue abandonada a su suerte.
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