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ALGUNOS
TOROS FAMOSOS EN LAS CORRALEJAS
Todas
estas fiestas no pudieron, o no pueden ser realizadas sin la
participación de los toros. Augusto Amador Soto afirma que la fiesta
brava estaba llena de toros que se hicieron célebres por su bravura y
nobleza. Y porque realizaron actos que se salían de lo común, como
saltar de la barrera de los circos y lanzarse sobre los tendidos, llenos
de personas, donde lograban producir gran desorden y espanto. Toros que
dejaron tras de sí, una larga y triste estela de muerte. Toros que
pintaron el polvo de las plazas con el barniz de la sangre de muchas
personas; ebrias unas, las otras sobrias, pero que todas fueron
sorprendidas por la misma muerte, la que venía de los pitones (cuernos)
vigorosos de esas bestias embravecidas.
La historia de estos toros,
las tomamos con la referencia del libro Historia de las Corralejas, de
Juan Santana Vega. Entre estos famosos toros tenemos:
EL CHIVO MONO:
Toro
de raza criolla. Nacido y criado en las propiedades del ya fallecido
ganadero Vinicio Cordero S. La mezquindad de su estampa no denunciaba la
malicia que escondía en su ser, ya que parecía un Buey, cuando pastaba
en su dehesa, hiciera que muchas personas que nunca le vieron en
corralejas se tomaran equivocados conceptos de su mal genio. Ha sido uno
de los toros que más ha enlutado hogares en todos los pueblos del
departamento donde hacía sus presentaciones y al nivel de la Costa.
El Chivo Mono era de una
cornamenta ligeramente defectuosa. Lo que lo ayudaba a ser más rápido
para coger a sus víctimas y propinarles sus pitonazos. Fidel Madera da
testimonios que éste toro tenía la particularidad de golpear la
corraleja y abrirse un tanto para ver quien caía de los racimos humanos
que se hacían en las vallas y así poder cobrar una víctima.
Fue una tarde del 10 de
Diciembre es unas fiestas patronales en Sahagún, mandó al hospital a más
de cuatro personas, entre manteros y espontáneos. Fue una masacre
horrenda. Esa tarde llamó la atención fue la manera o pericia con que el
toro hundía el cuerno una vez que tenía a la víctima a merced suya.
La matanza más grande
propinada por el Chivo Mono en los largos años de su carrera mortuoria
en las plazas, la realizó en una fiesta en Planeta Rica. Esa tarde mató
a siete personas entre ebrias y sobrias. Durante esa matanza, el toro le
mantuvo dándole de cornadas en el aire sin dejar caer al suelo sus
cuerpos, mientras que sus intestinos iban quedando regados por toda la
plaza, por toda la arena.
Años después don Vinicio
Cordero se lo regaló a don Jerónimo Berrocal, quien lo llevó por última
vez, a una fiesta en Santa Lucía. Ya era un toro que se le notaba la
fatiga en los ojos cansados que tenía. Esa vez se resistía a salir de
los chiqueros porque prefería que la muerte la siguiera ejecutando otros
de su especie y de las nuevas generaciones.
EL BARRAQUETE:
Fue uno de los toros más
famosos que se han jugado en las corralejas del departamento de Córdoba.
Su fama está basada, más que todo, en su criminalidad y en la facilidad
con que alcanzaba a las personas de arriba de los palcos de la corraleja.
Una vez que hacía su entrada
a la plaza empezaba a recorrerla en un trote muy particular, se dice que
lo hacía como especie de rastreo para ver que personas se habían
enganchado mal en la valla y poder cogerles.E
El barraquete era un toro
criollo, de pelambre negra que sabía valerse muy bien de sus dos cuernos
así como de sus cuatro patas ya que también hacía uso de ellas para
matar. Era como tener cuatro cuernos más.
Este toro cometió una serie
de actos criminales durante el período que se mantuvo yendo a las
corralejas, de los cuales se desprende la razón para tomarle como el
toro más asesino y despiadado que ha pisado las plazas del departamento.
El acto más cruel que
cometió el Barraquete en su carrera de muerte, lo hizo en una plaza de
Cereté. Esa tarde mató a un muchacho imprudente que quiso alcanzar uno
de los billetes que los ganaderos les tiran a sus toros para que éstos
tengan mayor oportunidad de cogerles o de matar. El muchacho tenía una
edad entre los 16 y 17 años, el cual casi nadie lo conocía.
El muchacho recibió una
horripilante cornada en la parte baja de sus costillas falsas, que le
produjo la muerte instantánea. La cornada le destrozó el hígado y los
intestinos.
Una vez que el toro le mató,
su cadáver fue llevado al anfiteatro del hospital local a esperar que lo
reclamaran, pasaron tres días y nadie lo reclamó. Al cuarto día cuando
se le iba a dar sepultura, apareció su padre, un señor de apellido
Cuello quien resultó ser una persona adinerada y que andaba en busca de
su hijo pródigo.
EL 016:
Toro de color negro con un
alto porcentaje de la raza miura, nacido y criado en la hacienda El
tomate, propiedad del ganadero cereteano, Laguandio Barguil Rubio. Este
toro pudo haberse hecho célebre por su bravura como lo son los astados
nacidos en estas propiedades; pero lastimosamente fue famoso porque dio
muerte a don Eugenio Sánchez Artega, hijo muy querido de Lorica; ciudad
que lloró con lágrimas de dolor y con sentimiento de cariño su
inesperada desaparición. La muerte de Sánchez Arteaga ocurrió cuando se
desempeñaba como gerente de la Lotería de Córdoba, y todos los días, en
las horas de la tarde, un a vez finalizaba sus labores en Montería, se
desplazaba a la ciudad de Lorica donde tenía su hogar. Por aquellos días
se realizaban fiestas de toros en la localidad de Cotorra.
Una de esas tardes de
corralejas un toro negro que resultó ser "El 016", escapó del escenario
de la corrida y siguió los rumbos de su dehesa sin que fuera perseguido
por las personas encargadas de resolver estas situaciones; se olvidaron
o quisieron ignorar el gran peligro que este animal representaba en
aquellos caminos. Cerca de la localidad de Carrillo, el toro encalambró,
allí en plena vía permaneció hasta las horas de la noche. En ese lugar
le encontró el infortunado funcionario quien al verlo se bajó de su auto
y quiso poner unas ramas para advertir a los demás conductores de su
presencia en la vía, pero con tan mala suerte que el toro se puso de pie
y le propinó un pitonazo en el estómago y le destrozó el hígado lo que
le ocasionó una grave hemorragia y con ella la muerte. El chofer al ver
el hecho quiso ayudarle pero casi corre con la misma suerte, entonces
tuvo que esperar que el toro se alejara un poco, el chofer pudo rescatar
al herido y conducirlo al hospital de su ciudad. En vano fueron los
esfuerzos que se hicieron para salvarle la vida.
EL TAPA E'TUSA:
Toro de pelo negro
retinto y adornado con una lista blanca que le recorría el lomo desde la
cruz hasta el rabo. De raza criolla pura. Criado en la ganadería Quibdó
de propiedad del ya fallecido don Rafael Páez. Esta hacienda está
ubicada en la región de la Madera, corregimiento de San Pelayo. Era un
toro que se destacaba por su valentía en las plazas y por su mansedumbre
en su dehesa.
Una vez en el municipio de
San Antero, mató a siete personas entre manteros y espontáneos. Otra
tarde que se llevó a la población de tres palmas, mató a tres personas,
y cierto día que se le sacó a El Carito, le arrebató la vida a cuatro
más, sin incluir el número de heridos. De sus otras presentaciones, en
las plazas de provincia, no se puede dar una lista completa de las
muertes que llevó a cabo, pero es muy posible que haya ocasionado el
entierro de muchas personas más.
Este toro logró acabar con
muchas vidas, pero también tuvo un final muy curioso, ya que al parecer,
un pariente de alguna de las víctimas tuvo el deseo de venganza por la
afrenta de la desdicha, y decide un plan macabro, pensó matarle de un
balazo. Dicho lo iba a cumplir cuando se le diera la oportunidad y esa
oportunidad se le cumplió en la hacienda "Las Manuelitas" también de
propiedad del señor Rafael Páez, el astado recibió la descarga mortal en
plena cabeza, la que le ocasionó, además de espantosos y lastimosos
bramidos, una desesperada carrera que lo llevó a los rodeos de la
hacienda "Quibdó", donde murió con las luces del día.
EL CARVAJALINO:
Toro nacido en la hacienda "El Delirio", de propiedad de don José María
Hoyos Vergara. Tenía un raro color, y ciento por ciento de raza criolla.
La primera vez que se le llevó a las plazas fue en Buenavista. Allí
logró herir a José Madera (" Maderita").
Recibió ese nombre a partir
de que estuvo a punto de matar a un peón de apellido Carvajalino. Y los
demás compañeros para referirse a la res la identificaban con el
apellido del herido.
EL JABONERO:
Toro de media casta, con
grandes cuernos y una gran nobleza en la lidia, este toro no mostró su
instinto asesino, como los anteriores astados, pero sí alcanzó a herir a
muchos manteros.
El nombre de "jabonero" no
se lo pusieron en memoria a los famosos toros españoles que llevaron
este mismo nombre, sino porque poseía un color blanco sucio parecido al
color que tiene el jabón.
EL PLUMA EN EL AIRE:
Fue un toro de la ganadería "Cielo Azul", propiedad de don Nando Otero;
criollo, de cuernos bien formados y con una pelambre del color de la
melcocha. Su nombre se debe a la facilidad con que levantaba a sus
víctimas al aire aprovechando su cornamenta bien formada.
El hecho más destacado de
este toro lo realizó una tarde de febrero en la corraleja de Cereté.
Donde logró coger a un hombre imprudente y lo levantó a lo alto, le
esperó con los pitones levantados, sin dejarle caer al suelo. El hecho
se repitió por tres veces seguidas. Al parecer la víctima pudo haberle
causado su muerte la caída de cabeza que tuvo ya que las cornadas no
hubiesen sido suficientes para acabar con su vida.
EL POLLERA AZUL:
Toro de la ganadería de don Nando Otero. Poseía un hermoso color negro
azabache, adornado con pequeñas manchas blancas. De raza criolla como
"El pluma en el Aire". Tenía una cornamenta perfecta y temible, con la
que logró dar muerte a una veintena de hombres y desfondar a muchos
caballos.
EL CAJA NEGRA:
Era de propiedad del ganadero José Banda López; durante el proceso de
lidia fue su amo, quien lo llevó a muchas plazas. Don José se lo compró
a Lino Mestra, dueño de la hacienda "Los Pepinos", localizada en el
municipio de Puerto Escondido. Un hecho digno de mencionar fue el que
cometió con el mantero Bienvenido Treco en una fiesta en Arache a quien
hirió en el escroto, circunstancia que hizo que uno de los testículos
colgara fuera, pero intervenido quirúrgica y oportunamente el incidente
no tuvo consecuencias lamentables.
EL CAMARRENGA:
Este toro criollo, hosco y bragado; tomó su nombre de la ganadería donde
era oriundo hacienda "Camarrenga". De propiedad del ya fallecido, doctor
Eugenio Giraldo R..
Este toro integra la
cuarteta de toros más asesinos que se han presentado en las corralejas
del departamento. Estos toros son: "El Chivo Mono", "El Barraquete", "El
Tapa E´Tusa" y "El Camarrenga".
Han existido muchos otros
toros famosos, pero que es casi imposible relacionarlos en detalles. Sin
embargo, los que más relucen son:
"El Lechuza", negro
azabache, de raza criolla y de propiedad de don Clímaco Espinosa. "El
Viruta", de propiedad de Nando Otero. "Nacho Vive", de la hacienda El
caucho, propiedad de Vitaliano Cárdenas. Toro de color azorrado. Una
tarde de un Diciembre, en la corraleja de Sahagún, hirió de gravedad a
Catalino Pérez; el popular "loco Catalino". Tenía este astado una
particularidad especial, no permitía el acercamiento de personas
extrañas. Su amo lo llevó a muchas plazas entre ellas las de Sincelejo,
Sampués, Colomboy, etc.
Agradecimientos
por este material a:
Algo más sobre el Toro de Lidia
Armando González Crismatt
Médico Veterinario
Secretaría de Fomento y Desarrollo
Gobernación de Bolívar

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